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sábado, 3 de marzo de 2012

Democracia de salón (2ª parte): Influencia, manipulación e igualdad democrática


"Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son." 

Abraham Lincoln

Observamos incrédulos y no pocas veces decepcionados, que nuestro sistema democrático, lejos de alcanzar las cuotas de igualdad idóneas para el desarrollo de sus ciudadanos, se aleja notablemente de su objetivo por factores y actores diversos que irrumpen en el ámbito de la política con objetivos que nada tienen que ver con el objetivo común. No se trata de una carencia de fundamentos o motivaciones –una inmensa mayoría de individuos sabemos cómo debemos comportarnos, sin embargo, el comportamiento real es diferente al ideal-, sino de los factores exógenos al juego democrático que lo pervierten y modifican con la finalidad de lograr objetivos, muchas veces partidistas y grupales, alejándose así del objetivo prioritario que debe regir cualquier sistema democrático: alcanzar la igualdad política, entendida esta en su acepción más amplia.
La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de nuestros vecinos franceses en 1789, nace precisamente de la lucha del ciudadano contra la opresión que ejerce el poder; luchan por la igualdad de derechos sin restricciones ni escisiones; abogaron por el liberalismo y por enunciar su máxima: “Todos los hombres nacen libres e iguales en derechos.” Si bien las circunstancias políticas y sociales de aquel momento permitían la formulación de axiomas emotivos y tan optimistas que dejaban enunciar que “todos” los hombres eran iguales, ese era el ideal: objetivo a alcanzar y para ello, deberían de dotarse de las instituciones políticas adecuadas en las que tan noble objetivo pudiese culminar.
A lo largo de la historia, múltiples son las confrontaciones sociales por alcanzar la igualdad real efectiva, motivados en más de las veces, no por razones si no por emociones, sentimientos y pasiones, factores necesarios e imprescindibles que de forma directa afectan e influyen de forma positiva en la movilización ciudadana para lograr el objetivo a través de la acción colectiva. Los logros alcanzados en igualdad política se han logrado gracias a la movilización de grandes masas de ciudadanos movidos por la pasión que genera la distribución desigual de los recursos, así como el trato desigual en derechos y obligaciones y, ello movido desde el ámbito que ostenta el poder, bien sea político o económico.
Estamos todos de acuerdo que la Democracia es el sistema político en el que se pueden alcanzar las máximas cuotas de igualdad política, pero: ¿de qué manera podemos los ciudadanos participar en el actual sistema democrático para lograr influir en quien tiene el poder de decisión política? Un gran número de ciudadanos identifican la “igualdad política” con el derecho al sufragio universal; el derecho a votar y elegir a gobiernos[1], convencidos de que no existe otra forma de participar con el objetivo claro de influir de manera decisiva en el diseño de las políticas públicas. No es cierto.
Asistimos a una constante expansión y distribución de los centros de poder e influencia.  Cada vez son más evidentes la influencia de los medios de comunicación en la generación de opinión pública con diferentes objetivos, no mostrados de forma previa, y que consiguen persuadir, convencer y movilizar a un gran número de ciudadanos al objeto, de que mediante esta movilización, se logre penetrar en la agenda política influyendo en las decisiones. La importancia de los medios de comunicación en las democracias es vital, como en ese sentido se manifestó Benjamin Constant al considerar la libertad de prensa como una de las más importantes libertades sociales, ya que a través de ellos se logra llegar al máximo número de receptores, siendo el instrumento de persuasión y difusión y causante de la “disfunción narcotizante” de la información más relevante en la actualidad. Lenguaje persuasivo y llegar al máximo número de receptores son instrumentos idóneos para crear opinión pública, “privatizarla” como condenaba Gil Calvo[2], y a través de ella, lograr la movilización ciudadana capaz de influir en la toma de decisiones políticas.
Los instrumentos de persuasión se desarrollan en múltiples ocasiones en el ámbito de la manipulación e incluso la violencia, como ocurre con los grupos terroristas. Esto fue desarrollado y analizado por Carl Schmitt y Freund[3], como la relación “amigo-enemigo”. Esto es, explicado en palabras de N. Bobbio: “conflictos que no pueden ser resueltos en última instancia si no es a través de la fuerza, o que, por lo menos, justifican, de parte de los contendientes, el recurso a la fuerza para poner fin a la discusión”[4]. Parece que todo vale al objeto de lograr influir en la toma de decisiones políticas. En este todo vale, por supuesto, se encuentra la manipulación informativa por parte de los medios y grupos de poder y por tanto presión, que quieren forzar un cambio a su favor, bien sea en la generación de opinión o en el centro de toma de decisiones políticas.
Pero retomemos el concepto de igualdad, recordando las palabras que Abraham Lincoln lanzó a los “emotivistas” franceses creadores de La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano antes citados. Lo hizo con una pícara ampliación de información sutil que se les pasó por alto a los hombres de antaño: “todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son”[5]. Es necesario analizar para saber si se corresponde a la realidad o a una utopía de difícil acceso para todas las sociedades en general, pues si de algo está cargada la palabra “igualdad”, como punto de partida, es de indeterminación de su significación; Balzac aseguraba que “la igualdad tal vez sea un derecho, pero no hay poder humano que alcance a convertirla en hecho”[6]. Como acertadamente aconsejaba Norberto Bobbio, el primer paso es saber qué significa el término en el ámbito del lenguaje político, en el lenguaje de la persuasión. Para ello nada mejor que preguntarse: “a) ¿Igualdad entre quiénes?, y b) ¿Igualdad en qué?”[7]. Si partimos de la forma de formulación de las preguntas de Bobbio, nos daremos cuenta de que la igualdad sí es un pilar de la democracia, pero no implica un valor como pueda ser la libertad, sino un mecanismo de relación entre los entes de una totalidad.
La pregunta, ¿Igualdad entre quienes?, nos lleva inevitablemente a una comparativa entre otros hombres y nosotros mismos, lo que deja entrever que más que un valor, la igualdad implica un mecanismo, un método, para definir como serán las relaciones que deben darse dentro de esa sociedad. Es el caso de la afirmación: “Todos los hombres son iguales ante la ley”, la cual implica una relación que debe darse entre los hombres bajo el ámbito de la justicia o lo que es lo mismo, explicado bajo las palabras de Bobbio: “La regla de justicia presupone, (…) que se han elegido los criterios para establecer cuándo dos cosas deben considerarse equivalentes y cuándo dos personas deben considerarse equiparables”. Es decir, el modelo debe ser un marco de igualdad ante la ley –isonomía-, con un marco de libertad de expresión –isogoria-, o al menos, así debiera ser en teoría, pues, una igualdad que permita la pluralidad y la real igualdad de los seres libres, es el desiderátum de la democracia, cuestión que una vez más y para no perder costumbre, se pierde por la manipulación y los sesgos –influencia-, externos y ajenos a los valores morales de igualdad que legitima la justicia. Es quizá por ello que Jean-Jacques Rousseau afirmó sin que le temblase la pluma que: “(…) la verdadera igualdad no reside en el hecho de que la riqueza sea absolutamente la misma para todos, sino que ningún ciudadano sea tan rico como para poder comprar a otro y que no sea tan pobre como para verse forzado a venderse. Esta igualdad, se dice, no puede existir en la práctica. Pero si el abuso es inevitable, ¿quiere eso decir que hemos de renunciar forzosamente a regularlo? Como, precisamente, la fuerza de las cosas tiende siempre a destruir la igualdad, hay que hacer que la fuerza de la legislación tienda siempre a mantenerla.”[8]
Si bien en el ámbito de la ley y la justicia, la palabra igualdad toma un sentido claro y una posición neutral a las relaciones entre iguales para facilitar su propio mecanismo, la extensión a la frase: “Todos somos iguales” al ámbito del lenguaje político y por ende, dada la naturaleza del propio sistema democrático, la sociedad, adquiere un factor de valor obviado en su significación anterior de justicia, como así reconocía el filósofo italiano N. Bobbio.: “En el debate político la igualdad constituye un valor, mejor, uno de los valores fundamentales en los que las filosofías y las ideologías políticas de todos los tiempos se han inspirado”, pero como decía anteriormente, esto no deja de ser una falacia o una amalgama de positivismo mezclado con sueños ilusorios, pues no hay mayor surrealismo que llevar el término igualdad a “todos”, cuando somos conocedores de que hechos acontecidos en suelo terráqueo nos hacen negar esa premisa fantasma. Mayormente porque quiere dar a entender, con ese “todos” un tanto hostil a mi parecer, que sea cual sea el ámbito de aplicación de la igualdad, todos deberán serlo en la misma medida.
Evocar la igualdad en todo nos recuerda a los gobiernos comunistas o igualitarios, quienes acaban anulando recursos y libertades políticas importantes para el ciudadano como pueda ser la libertad y el reconocimiento de los valores individuales del individuo, en pos de una igualdad algo confusa y despiadada para el hombre libre que tanto costó parir a finales del s. XVIII, tratado en esa clase de sociedades como un sujeto genérico en que nada se distingue a los demás. Esto no sólo nos recuerda a los sistemas autocráticos, sino también al hombre masa, representación de la indigencia intelectual que un día pintaba con acierto Ortega y Gasset[9]: “Masa es aquel que no se valora a sí mismo –en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente igual a todo el mundo, y sin embargo, no se angustia, se siente a sabor al sentirse idéntico a los demás”.  Creo que Gasset no deja lugar a dudas, ¿es positiva la igualdad entre todos en todos sus ámbitos? ¿No es una premisa y axioma indiscutible que la igualdad comienza cuando aceptamos que todos somos igual de diferentes? ¿No es la igualdad de derechos aquello que nos une haciendo que respetemos intrínsecamente aquello que nos diferencia?
En lo que concierne a igualdad democrática, normalmente mostrado al ciudadano a través del discurso político más pasional que real –como la Oración fúnebre a Pericles (Tucídices)-, influye en algo como pueda ser la igualdad de oportunidades. Si bien es cierto que nunca ha habido tantas oportunidades, es decir, opciones para todos, creo exagerado creer en la frase demagógica del político de pro que afirma “que nunca nos ha ido tan bien como ahora”. La creación de más oportunidades para todos, no debe dar lugar a pensar que todos los ciudadanos están realmente en igualdad de conseguirlas. Ralph Dahrendorf se refería así a la conflictiva definición de este término por parte de los franceses: “Desde que los expertos en relaciones públicas de la Revolución francesa unieron libertad, igualdad y fraternidad, han sido muchos los que han ratificado la compatibilidad de estos tres conceptos. He de confesar que, a mí, esta visión armoniosa no me convence. Las diferencias entre liberales, socialistas y comunitaristas no se pueden ocultar, ni siquiera bajo la cómoda imprecisión de una ‘tercera vía’. Libertad e igualdad son dos formas distintas de abordar las relaciones sociales. Quien busca ante todo igualdad, suele perder de vista la libertad”[10]. Como decía antes, la desigualdad o lo que es lo mismo, la diferencia, es uno de los componentes de la propia libertad, por lo que hay que empezar a preguntarse dónde está la línea que separa que la igualdad y la libertad se retroalimenten o la igualdad termine con el valor supremo de la libertad. En una sociedad libre, el espacio para sujetos diferentes es incalculable. ¿Qué hacer ante esto? ¿Cómo marcar qué es en lo que debemos ser todos iguales? Sin lugar a dudas, garantizando unas dotaciones básicas para todos, como pueden ser por ejemplo los derechos fundamentales del individuo, pero que en ningún caso acaparen medidas que pudieran ir en contra de los derechos individuales del hombre. Es por ello, que nuestra democracia puede verse como una democracia-liberal, sin que liberal signifique lo que significó antaño, sino más bien que todos los ciudadanos gocen de igual libertad, como decía Bobbio, “sean igualmente libres o iguales en el derecho a la libertad”.
Pero si algo está a la orden del día en nuestros actuales sistemas democráticos es la manipulación, el uso de un lenguaje político cargado de perversidad, que utiliza los valores básicos de la democracia llenándolos de valores populistas más banales que trascendentales, transformándolos en tópicos o golpes de pecho que nos damos pero que a efecto no llevamos. Partiendo de la misma palabra “democracia”, parece que entre todos le hemos fabricado un colchón donde asentarse totalmente hipócrita y falseado, sin más atisbo de democracia que la democracia directa practicada por los ciudadanos cuando se dirigen a una urna, las cuales, como decía J. Rancière: “no suelen estar atestadas y es posible cerciorarse de ello sin arriesgar la vida”. [11]Y es que parece haber quedado muy lejano aquel lema demócrata “un hombre, un voto” y menos cuando en países como España entra en juego la desigual Ley de D’Hondt que devalúa el voto del ciudadano de Soria con respecto al de Madrid.
Muy a pesar de ser conocedores de la historia y sus movimientos sociales, no parecemos haber aprendido de los errores ni aciertos del hombre antiguo. Tomando como referencia la “en exceso adorada” democracia de Atenas, vemos como a pesar de haber comprendido que las igualdades sociales no respetadas por los griegos, son de una importancia social que no es baladí, se nos olvidó lo que si hicieron bien: “la democracia directa”. Si bien Sartori está en lo cierto cuando afirma que el declive de la democracia de Atenas vino dado por “la hipertrofia de la política”, por lo que llega a la conclusión: “que la democracia indirecta, es decir, representativa, no es únicamente una atenuación de la democracia directa; es también un correctivo”[12], también es cierto que nosotros, la democracia directa no la hemos olido más que cuando nos acercamos con nuestro sobre blanco y “secreto” a la urna –quienes se acercan, claro- en un ejercicio de más manipulación sobre el ciudadano que veta su propia influencia sobre el sistema. Me explico. Si bien la elección de los candidatos que han de representarnos, se hace en un ejercicio de elección y libertad, esconde una manipulación del lenguaje político realmente alarmante para el que quiera ver: en realidad, estamos votando “en democracia” a un líder que ejercerá un mandato imperativo, vendido al pueblo como que en realidad es la masa quien gobierna. El caso es, que la mentira no sólo es despiadada al tener que reconocer que a pesar de los avances históricos e ideológicos, seguimos encontrándonos en una “oligarquía” envuelta en papel de democracia, disfrazada de incumplidas y falsas promesas que todos queremos creer. Promesas rotas que van desde “el gobierno de todos” a el gobierno de las mayorías, de la igualdad de todos, a la igualdad del aventajado y no por meritocracia, de la democracia representativa a la representación de los intereses particulares afincados en una caduca y mediocre clase política aficionada más a la poltrona que a la búsqueda de intereses de la comunidad. Con esto no quiero ni mucho menos decir, que los partidos políticos sean innecesarios en una democracia, pues esta afirmación se caería por su propia incoherencia. Ahora bien, lo que sí son innecesarios, son los partidos que hoy el individualismo egoísta reinante ha creado: basados en la manipulación mediática a través de la aprobación de políticas populistas que se camelan gran parte de la opinión pública a través de la privatización de su opinión, llevándoselos al bolsillo sin ningún pudor moral de cómo el fin para ellos justifica los medios. Son los políticos y los medios de comunicación  de masas, los protagonistas que ejercen la manipulación más absoluta de la verdad y la transparencia política, alterando con ello el verdadero espíritu del sistema democrático, desprestigiándolo y por ende, dándoles la razón a todos aquellos autores que han escrito ríos de tinta sobre el futuro negro y oscuro de la democracia. Son muchos los que alertan, que, por lo general, las democracias tienen tendencia a acabar en corrupción, y la verdad, viendo la situación a nivel mundial de las democracias actuales, hemos de reconocer que en el fondo todos sabemos cómo está empedrado el camino del infierno, y se parece mucho a lo que cada día políticos, medios de comunicación y grupos de presión dibujan para nosotros. 

Ante esta presión de los grupos de poder, obsesionados en aplastar las minorías que conviven con ellos y al ciudadano que “osa” tomar una actitud cívica, esto es, de compromiso con su comunidad, vea cada más imposibilitado ejercer su influencia sobre ese mal vendido “gobierno de todos”. Para la sociedad civil organizada no abonada al Vip-Club del poder, sólo queda la presión a través de asociaciones civiles, pero su repercusión mediática, una vez más, está vendida al antojo de los directores de los medios de comunicación. La información privatizada, sin control y con amplios vacios legales que confirman la regla de “la casa siempre gana”, hacen al “ciudadano cívico”, mermar sus fuerzas al darse cuenta de que como ciudadano independiente es totalmente falso que tenga ninguna clase de influencia si no es “apadrinado” por un grupo de presión legitimado por la sociedad –una vez más, por la mayoría-. Al mermar las fuerzas, llega la apatía hacia el sentir público o patrio, y con ello la inactividad y su consecuente disfunción narcotizante. Jacques Ranciére irónicamente me lleva la contraria, afirmando que “no es verdad que estemos asistiendo a un avance irrefrenable de la abstención. Por el contrario, hay un elevado número de electores que persisten en movilizarse para elegir entre representantes equivalentes de una oligarquía de Estado que dio tantas pruebas de su mediocridad, cuando no de su corrupción, habría que ver más bien la señal de una admirable constancia cívica. Y la pasión democrática que daña tan fuertemente a los candidatos de gobierno no es capricho de consumidores, sino simplemente deseo de que la política signifique algo más que la alternativa entre oligarcas intercambiables.”[13] Lo peor de todo esto, es que una vez más nos percatamos de que muy a pesar de estar respaldados por una soberanía popular, esto no deja de ser más que un enunciado, totalmente contradictorio a cual es hoy la triste realidad de la democracia que convierte la frase de Groucho Marx: “Estos son mis principios, sino le gustan tengo otros” en el eslogan del sistema. Hagámonos la pregunta: ¿Somos los ciudadanos españoles “gobernadores” reales de nuestro “pueblo”? Está claro que no, “la soberanía popular es una manera de incluir el exceso democrático, de transformar en arché el principio anárquico de la singularidad política: el gobierno de los que no tienen título para gobernar”.[14]

Es así, a través de la constante manipulación del lenguaje político, proyectado a los ciudadanos a través de mítines vespertinos bien recogidos en los “partidistas” medios de comunicación, de tal forma que causen el mayor efecto deseado por los grupos de poder. De esta forma, es como el significado de la palabra democracia cae en el mayor de los eufemismos, tal que podríamos caer en otro emulando a Niestzche y afirmar que “La democracia y la libertad han muerto” y además, por las mismas razones que Niestzche y Freud “mataron” a Dios: porque sus pilares y su análisis a través de la historia no son suficientemente fuertes como para servir de parangón y base de un sistema político fuerte y realmente representativo para los ciudadanos, sin dejar que políticos mediocres y poco preparados para el oficio de gobernar, terminen de dar el golpe de gracia a nuestros derruidos principios y fundamentos democráticos.

Hoy, “la polémica dibuja el retrato-robot del hombre democrático: joven consumidor imbécil de pop-corn, de telerrealidad, de safe sex, de seguridad social, de derecho a la diferencia y de ilusiones anticapitalistas o altermundistas. Con él, los denunciantes tienen lo que necesitan: el culpable absoluto de un mal irremediable. No un pequeño culpable, sino un gran culpable, causante no sólo del imperio del mercado al que los denunciantes se amoldan, sino de la ruina de la civilización y la humanidad”.[15]

Sin lugar a dudas, ese “exceso democrático” del que hablaba antes, es uno de los causantes de la manipulación de la democracia a través de la influencia de grupos de presión, medios de comunicación, vendedores de realidades paralelas que han de encontrarse perdidos en el pueblo “Utopía” de Tomás Moro, pues que sepamos, aún ninguno conocemos qué es en realidad disfrutar de un sistema democrático.

Como decía Kant: “del retorcido tronco de la humanidad no ha salido nunca nada derecho”. Stuart Mill creía fervientemente en esta afirmación. Yo, visto lo visto, creo firmemente que también. Eso sí, mi moral cívica no me permite ser más que optimista a la espera del cambio.

Otra democracia, es posible.




[1] Schumpeter, J.S. Capitalismo, socialismo y democracia. Ed. Folio, 1984, Barcelona, pág. 338 “(…)en realidad, el pueblo no plantea ni decide las controversias, sino que estas cuestiones, que determinan su destino, se plantean y deciden normalmente para el pueblo.”
[2] Gil Calvo, “La privatización de la opinión pública”
[3] Citado por N. Bobbio en “Política, moral, derecho”. Pág. 186.
[4] N. Bobbio “Política, moral, derecho”. Pág. 188.
[5] Abraham Lincoln, 16º Presidente de los EEUU (1809-1865)
[6] Honore de Balzac, novelista francés (1799-1850)
[7] N. Bobbio, Igualdad y libertad, pág. 54
[8] Rousseau, “El contrato social”.
[9] Ortega y Gasset, “La rebelión de las masas”.
[11] Jacques Rancière, “El odio a la democracia”
[12] Sartori, “Democracia”.
[13] J. Rancière, “El odio a la democracia”.
[14] J. Rancière, “El odio a la democracia”.
[15] Jacques Rancière, “El odio a la democracia”

viernes, 2 de marzo de 2012

Democracia de salón (1ª Parte)



 "El hombre es el animal más depredador"

Nietzsche y Hegel, en un aforismo tan suspicaz como inteligente, afirmaron hace años que “Dios había muerto”. Supongo, que si hoy volvieran a vivir en nuestra sociedad además de llevarse las manos a la cabeza –cada uno por sus causas-, podrían afirmar lo mismo de la Libertad, pues es otra por la que creo -dada la trayectoria que llevamos- por la que tendremos que llorar su muerte y esculpir un RIP del mismo nivel de nuestra falta de vergüenza, por ser poseedores de tantos litros de horchata en nuestras venas. Valga el paradigma, para expresar e intentar analizar las faltas de libertades cada vez más latentes que vivimos en nuestra vida cotidiana. La democracia y sus promesas parecen haberse empapado de una tibia y roñosa escarcha, en el que las buenas ideas e intenciones que se marcaron en la Transición han quedado igual de congeladas que Walt Disney: en un baúl muy bonito lleno de cuentos de hadas.

Si bien Niestzche y Hegel en su expresión “Dios ha muerto” querían indicar que las creencias sobre Dios y su historia no son suficientemente fuertes como para servir de parangón y base de la moral y la teleología, hoy se podría afirmar que la libertad ha muerto por las mismas razones, pues parece que ha perdido la fuerza que un día la llevó a ser un derecho innato en el ciudadano. Supongo que si los liberales de Cádiz levantarán la cabeza, tendrían mucho que decirnos al respecto.

Pero no piensen que toda la culpa de que nuestra democracia sea una estafa muy académica y poco práctica es únicamente de los mediocres políticos que dirigen España u otros países como Italia –por poner un ejemplo de clara mediocridad política-, sino que también lo es y me vas a perdonar, en gran parte culpa tuya. Tuya, mía y de todos. Siento que en estos momentos la democracia está estancada, dando vueltas en círculo sobre sus falsas promesas y sus falsas virtudes. 

Llegados a este punto, es de intuir que algún lector crítico empezará a no estar de acuerdo conmigo y pensará que no son tantas las libertades que nos faltan y que por lo general, se cumplen los puntos básicos que exige la democracia para ser legitimada como tal. Meeeec. Error. Son tantos los puntos que no se cumplen, que uno llega a pensar si la corriente de esta nuestra sociedad, no es ceder al poder oligárquico o tecnocrático y dejarse de complicaciones. Y es que la libertad es así: parece venderse muy cara. La piel de revolucionario se las ponen lobos encubiertos en piel de oveja, mientras con sus patitas de animal recorren el camino hacia sus fines espurios alejados del bien de la comunidad.

¡Nunca hemos estado tan bien! ¡Podemos votar!

 

Este es uno de los argumentos que más me ha tocado oír en defensa de la legitimidad de nuestra demacrada democracia. Al parecer, el tener derecho a voto sigue siendo una alegría, cosa que si bien hace años pudo ser motivo de celebración, hoy es síntoma de normalidad. Todavía no he visto a ningún afroamericano estar contento porque hace un siglo se abolió la esclavitud y porque ya no recogen algodón ¿Alguna moral, a día de hoy, podría dudar de que fuese de otra forma? Si se hubieran anclado en esa idea, el avance por la defensa de sus derechos se hubiera paralizado en aquel preciso instante y no hubiera avanzado con la fuerza que este colectivo ha alcanzado a base de un amargo esfuerzo.

En 1957, el político Harold Macmillan de origen británico, recientemente ascendido a primer ministro, pronunció un discurso en Bedford que pasó a la historia por la siguiente afirmación y me supongo que también, por ser la demagogia con la que se consuelan nuestros conciudadanos:

“Seamos sinceros, a la mayoría de nosotros nunca nos ha ido tan bien como ahora. Recorred el país, las grandes ciudades, los pueblos pequeños, y encontraréis un bienestar que jamás habéis visto antes, al menos en la historia de este país”.

Según afirma Ralf Dahrendorf acerca de este discurso: “[...]los políticos suelen vanagloriarse de decir ‘verdades incómodas’; por eso raras veces hablan como Harold Macmillan, pues su verdad es, por decirlo así, una ‘verdad cómoda’”[1]. Efectivamente, con el paso de los años se ha ido creando bienestar para todos, pero también hay que tener en cuenta “bienestar comparado con qué” o “bienestar mínimo para no levantar al país según se decida qué”. No hemos de olvidar que el producto nacional bruto per cápita, no es el único parámetro que debemos tener en cuenta, sino también tasas como el Índice de Desarrollo Humano que indica los valores del nivel cultural, ingresos percibidos y esperanza de vida.

Es cierto que si bien la ampliación de las libertades no ha seguido un camino continuo y lleno de triunfos periódicos, nunca nos ha ido tan bien como ahora, pero como afirma el mismo Dahrendorf, tras esta afirmación está “el gran pero…”. Peros que el mismo politólogo define bajo enunciados tales como: “Pero ¿y la felicidad?”, “Pero ¿para siempre?”, “Pero ¿para todos?”… Preguntas para los que todos tenemos la respuesta pero a la que no nos atrevemos a enfrentarnos. Es demasiado el trabajo que requiere y poco el estímulo del ciudadano por cambiar las cosas. El individuo, ha caído en las garras de la disfunción narcotizante que, a causa de los políticos y sus políticas, amenazan con gravedad la estabilidad, permanencia y legitimidad de los actuales países democráticos, ya que la tiranización de los “amigos de la poltrona” parece ganar en cabeza a los que estamos en el bando del movimiento ciudadano.

Al igual que Dahrendorf, yo tampoco me atrevería a afirmar que los hombres del año 2009 son más felices que los de 1957: “La experiencia humana de la felicidad y de la desgracia confirma más bien el dicho popular de que la vida tiene muchos altibajos, tantos como índices de bienestar de los economistas”[2]. Se puede imaginar uno claramente que ejercer por veces primeras las libertades que nos abrían las recientes estrenadas democracias, bellas y relucientes en sus inicios, eran muchísimo más estimulantes de lo que esos principios, como el sufragio de todos los ciudadanos, son ahora.

Quizás la felicidad, al igual que el bienestar y el progreso, sea demasiado abstracta como para poder emplearla para medir parámetros de desarrollo social. Ante esta encrucijada de cómo medir el nivel de bienestar de los ciudadanos en una democracia, Dahrendorf plantea la pregunta: “¿Qué otro concepto podría sernos de ayuda en esta tarea?” Sin lugar a dudas la respuesta es transparente: la libertad. Amartya Sen, premio Nobel de Economía, afirmaba con implacable coherencia que: “En este sentido, el progreso es el proceso de ampliación de las libertades humanas”.

Unido al concepto de medir el nivel de progreso de un país y analizar los parámetros de democracia que actúan en él, otra pregunta indispensable es “¿Para todos?" Ninguno tenemos lugar a dudas, de que en un estado democrático las oportunidades para todos han de brillar por su presencia y nunca por su ausencia. Echa un vistazo al mundo ahora que estamos a solas: ¿Qué ves? ¿Hay una clara y transparente igualdad de oportunidades? Centrémonos en lo que nos atañe: ¿ves una clara igualdad de oportunidades en los países que se ponen de sello “soy democrático”? Miremos más de cerca todavía… ¿Percibes igualdad de oportunidades en España?

Tengamos en cuenta que si por algo resaltan las oportunidades, es por significar opciones, lo que es lo mismo a tener un abanico de posibilidades donde elegir. Es evidente que si todos vistiéramos igual, nos cortáramos el pelo igual y fuéramos vestiditos de verde, una de dos: o nos habríamos vuelto marcianos o viviríamos en un régimen autoritario. Las opciones, posibilidades y oportunidades significan derechos, más allá del concepto de lo que “es básico”. Derechos fundamentales que se presuponen, como es natural, en regímenes democráticos. Pero para que funcionen las oportunidades intrínsecamente ha de existir algo más: las ofertas de las mismas. No puedo negar que en España, desde el fin de la dictadura y la tiranía de Francisco Franco, la ampliación de los derechos de los ciudadanos españoles ha crecido notablemente, PERO tampoco se puede obviar que el alcance de esos derechos ya son historia y configuran méritos de progreso de los que ahora, por la trayectoria de nuestras pobres hazañas y mezquina ampliación de libertades, podamos vanagloriarnos. “Deberíamos ser muy cautos al afirmar que otros todavía no han llegado al punto en el que nosotros nos encontramos. Es posible que todos nuestros logros sean destruidos, por enemigos exteriores o por el potencial suicida de nuestra propia acción. La destrucción del medio ambiente, la amenaza nuclear o el odio del perdedor son algunos ejemplos.”[3]

Si analizáis el desarrollo de la sociedad española, la ampliación de derechos siempre va acompañada de polémica, unas veces mojigata y otras veces tan sólo populista, que en ningún caso marca ninguna corriente ideológica digna de ser reseñada. Aunque empiezan a oírse medias voces disidentes que empiezan a no tener garganta para tragar más, la sociedad improvisa y usa esa técnica vulgar para enfrentar los problemas al igual que hace José Luís Rodríguez Zapatero, pero le cuesta a horrores organizarse dignamente en la sociedad civil. Hemos perdido el rumbo de las ideas para cambiarlo por el rumbo de la codicia, la corrupción y las poltronas ocupadas por necios tiranos que no hacen más que empobrecer los valores con los que la sociedad liberal nació. Francis Fukuyama es más radical y negativo y habla de esta conducta conformista y sin ideología como “el fin de la historia”, mientras afirma que “La idea liberal se ha mostrado victoriosa”. Como hemos alcanzado un punto “en el que  nos resulta imposible imaginar un mundo esencialmente distinto del nuestro, en el que el futuro no puede traernos una evidente mejora sustancial del orden existente, debemos considerar la posibilidad de que la historia haya tocado a su fin”.

Quiero negarme a creer esto que afirma Fukuyama. No es posible que las ideas, las corrientes y el pensamiento libre hayan ido a parar a las bibliotecas de Alejandría y ninguna fuerza liberal exista en este cementerio político de memeces y desvaríos, capaz de coger la democracia por los cuernos mientras al unísono ciudadano clama por la libertad. Eso sólo puede ser síntoma de que nuestra sociedad está enfermando en la peor de las infecciones morales: la apatía y el conformismo hacia la clase de sistema político y social al que nos vamos acercarndo peligrosamente, donde por primera vez tras la revolución liberal, el ciudadano, el ser humano en sí mismo, es relegado al final de una lista burocrática en la que es mandado a callar, sirviendo como ejemplo el estudiante del otro día en el Congreso quien ,con admirable osadía, se atrevió a decir una verdad incómoda -o como un templo- que le costó el ser interrumpido en su discurso y posteriormente, ser obligado a abandonar el atril del hemiciclo. Cosas,... que pasan en España.

Además de la irreal y carencia visible de igualdad de oportunidades para todos, existen otras muchas falsas promesas de la democracia como decía al principio. Váis a poder comprobar cómo suspendemos en casi todas y como nuestra democracia ha pasado a ser un arma demagoga, maniquea y academicista de nuestros políticos de salón.

 

Continuará…




[1] Ralf Dahrendorf, En busca de un nuevo orden; una política de la libertad para el siglo XXI.Ed.: Paidós Estado y Sociedad 131.
[2] Ralf Dahrendorf, En busca de un nuevo orden; una política de la libertad para el siglo XXI.Ed.: Paidós Estado y Sociedad 131.
[3] Ralf Dahrendorf, En busca de un nuevo orden; una política de la libertad para el siglo XXI.Ed.: Paidós Estado y Sociedad 131.

lunes, 27 de febrero de 2012

Envoltorios



Algo no marcha bien cuando los contenedores valen más que los bienes que contienen

Por ANDREA GREPPI.- El consumidor es soberano. Y también racional, por supuesto.Se le supone interesado en encontrar un balance positivo entre el deseo que le lleva a consumir, la credibilidad que ofrece el producto y la gratificación de la experiencia de consumo. Porque es el ciudadano el que decide, no podemos tomarnos a la ligera ninguno de los factores que inciden en la elección de unos bienes en lugar de otros, a cambio de un precio. Entre ellos, la proliferación de envoltorios, desde los más prácticos y eficientes hasta los más estúpidos. Si es así como se hacen las cosas, por algo será. Además, seguro que hay mucha gente entregada al noble arte del ‘packaging’, una actividad que quizá no haya alcanzado todavía el estatus de una ciencia propiamente dicha, pero que ya le anda cerca.

Con estas prevenciones, los ejemplos que encontramos a diario en cualquier supermercado danque pensar: botes de mermelada de veintiocho gramos, a la venta en paquetes de cinco; café con leche en vaso de plástico, listo para meter al microondas; jamón en lonchas ya enrolladas, en estuche de una y paquete tres; cien mililitros de aceite repartido en cinco botellas; doscientos cincuenta gramos de arroz ya cocido,conservado en dos botes independientes;paquete de doce mini-barquillos cuyo peso total es de cincuenta y cinco gramos. Sabemos que el valor de los alimentos se multiplica con el envase, y que por eso hay interés en empaquetar mucho. Nadie se sorprende por ello. Pero lo que no es tan fácil de explicar es que haya envasesque cuestan más que su contenido. El caso delos estuchitos de café es sangrante─¿se ha fijado Usted en cuánto le sale al kilo?─,aunque lo que cuenta por encima de todo es la satisfacción del cliente. Su comodidad. Y, además, que a nadie se olvide que tanto la producción como el desecho de los envasescontribuyen a la riqueza nacional.

La mecánica del envoltorio no es tan superficial como pudiera pensarse. Juega un papel esencial en el proceso de consumir. Los micro-envases multiplican el placer de la compra, acortan el ciclo del consumo, fraccionan la responsabilidad de la elección, disminuyen el coste del error y acercan el ansiado momento en que habrá que realizar una nueva elección. Píldoras de felicidad para una vida de consumo (Bauman). Los envoltorios que escogemosestán cargados de información. No lo dicen todo de nosotros, pero sí bastante de lo que somos yde lo que queremos llegar a ser. Y es que, probablemente, el continente representa la identidad del consumidor incluso mejor que el propio contenido, porque lo de fuera se escoge de forma casi inconsciente, con menos inhibiciones, como corresponde a un elemento colateral en la compra. Exagerando un poco, dime qué envase eliges, y te diré cómo eres.

Por todo esto, y frente a la sobreabundancia casi ridícula de envoltorios, no se trata de reivindicar la austera renuncia a un ingrediente básico en el placer de consumir. La polémica ilustrada sobre el lujo ya pasó hace rato. Lo que está pendiente es saber si, y cómo, puede afectar a los envases que utilizamos la reconversión económica y social a la que nos enfrentamos, y en particular el descenso del poder adquisitivo en las capas medias de la población, que inevitablemente verán mermados sus niveles de empaquetamiento. Incluso quienes no se enfrenten a situaciones desesperadas ─las clases medias, la gente del ‘montón’─ tendrán que reajustar su deseo de acceder a envoltorios barrocos y redundantes, fijándose un poco más en la utilidad de lo que hay dentro.

Sé bien que no están los tiempos para imaginar intervenciones pedagógicasni en esta materiani en ninguna otra. La corriente va en la dirección contraria. Nada de políticas intervencionistas y moralistas; recuperemos el impulso libertario. Disfrutemos de las ventajas de la ciencia de los envases y si la cosa no marcha, ya se encargará el mercado de regularse solo, sancionando a los peores envasadores. Lo malo es que nadie nos garantiza que este mecanismo de ajuste automáticode expectativas y gratificaciones vaya a funcionar como debe, sin dejar heridas profundas. Sobre todo si los consumidores no aprenden a consumir de otra manera, empezando quizá por cambiar aquello que aparentemente menos importa, lo que es más fácil sustituir, esto es, precisamente, los envoltorios.

No es esta una reflexión ecologista sobre el despilfarro de recursos en la producción de envases, o sobre lainjusta polarización de los contenedores para ricos y para pobres. Es simplemente expresión de un deseo: que sean muchas las personas que se pregunten cómo podrían ser los envases del futuro, qué envoltorios les gustaría tener cuando salgamos del bache. Si esto sucede, nos irá mejor a todos. Viceversa, el silencio en esta materia no es un buen síntoma.Urge reciclar los deseos, las expectativas y las fuentes de gratificación. ¿O es que pensamos que los envoltorios de pasado mañanavolverán a ser esos mismos envoltorios superlativos que deseábamos en los tiempos felices de la última ola de crecimiento? ¿Acaso no nos merecemos envases un poco menos rocambolescos?.

martes, 14 de febrero de 2012

Viñeta de Carlos Rovira: Reformat Laboral



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viernes, 3 de febrero de 2012

Las viñetas de Rovira


























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domingo, 29 de enero de 2012

Las viñetas de Rovira: "Rebajajas"


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lunes, 25 de octubre de 2010

Once personas se lanzan de un balcón tras creer haber visto al diablo

EFE  
(Vía: LD)


Un bebé muerto, una decena de heridos y dos detenidos era el balance de un extraño suceso ocurrido en las afueras de París, en el que once personas cayeron o saltaron por un balcón de un segundo piso, aparentemente tras creer haber visto al diablo.

 

La niña de cuatro meses falleció a causa de las contusiones varias horas después de que ocurrieran los hechos en una vivienda social de la localidad de La Verrière, al suroeste de la capital francesa, según la Fiscalía de Versalles, que advirtió de que sólo contaba por el momento con la versión de uno de los presentes.

Se trata del padre de familia, al que, según la versión que ha dado a la policía,
su mujer confundió con el diablo cuando se levantó desnudo a preparar un biberón para su hijo, precisó ante la prensa la fiscal Odile Faivre.

Su mujer, que gritó al verlo
"¡el diablo, el diablo!", le hirió de seriedad en la mano con un cuchillo, y con las otras personas -como él de origen africano- lo sacaron del apartamento, siempre de acuerdo con su relato.

Se supone que fue entonces, al tratar de volver a entrar en el piso, cuando once personas -incluidos dos niños- huyeron saltando por el balcón, lo que provocó fracturas a varios de ellos.


La Policía, que no ha encontrado drogas y tampoco pistas de que se estuviera celebrando en la casa
una sesión de espiritismo, ha detenido tanto al padre de familia como a otro hombre que estuvo escondido varias horas en unos arbustos a unas casas de distancia.

 

La verdadera mina de oro de los chilenos, el entretenimiento

DAVID ALONSO RINCÓN
(Conectados)




Después de meses bajo toneladas de tierra y piedra e interminables horas muertas sin esperanza de volver a ver la luz, los 33 mineros chilenos atrapados en la mina de San José comenzaron a salir, en lo que en un principio podía parecer un ingenio poco fiable y frágil que posteriormete demostró la casta y el coraje del pueblo chileno, terminando con un rotundo éxito la misión.

Por otra parte, este ha sido el rescate con mayor
cobertura informativa global y a tiempo real de la historia. Una audiencia ávida por concocer en todo momento la marcha del proceso, con una incertidumbre de fracaso siempre acechando. Por destacar, más de 500 medios acreditados, televisiones de todo el mundo, CNN, BBC, Al Jazzera, SKY, en concreto, en España el Canal 24 horas y CNN+ con programas especiales y el resto de televisiones con grandes espacios dedicados en sus respectivos informativos.

La dimensión épica y de superación de esta historia para el mundo entero la dan las coberturas en vivo transmitidas desde el lugar de los hechos para los telespectadores de todos los rincones. El tema no era para menos.


En cuanto a
internet la cosa se pone más interesante. Es muy posible que nunca antes un acontecimiento tuviera tanto seguimiento en tiempo real en la red. Decenas de vídeos subidos a Youtube con miles de visitas cada uno, páginas web con la emisión en directo de todo el proceso, lo más hablado en Twitter, tanto en español como en inglés, con varios trending topics, el gobierno de chile habilitó una galería de fotos en Flickr donde se subían todas y cada una de las imágenes en tiempo real y hasta ha inspirado un juego online.

Por momentos parecía un gigantesco reality show dirigido a mil millones de telespectadores cuyo único parecido con este tipo de programas es un grupo de hombres inocentes encerrados en un espacio limitado aunque con la diferencia de estar experimentando algo real y peligroso, que no deja de ser dramático, de vida o muerte.

Es prácticamente imposible descartar, en parte influenciado por la cobertura mediática y la inmensa audiencia generada, que en un futuro no muy lejano, algún estudio de Hollywood ruede la o las películas del acontecimiento. Incluso alguna televisión ya esté pensando en una tv-movie. 


Esperanto (Por Andrea Greppi)

ANDREA GREPPI






En los vuelos de una compañía aérea, entre avisos de seguridad y otros mensajes publicitarios, se informa a los pasajeros que cualquier daño al equipamiento del aparato «podría resultar en prosecución». Sí, ha leído usted bien. Éstas son las palabras literales que se repiten cientos de veces al día desde los altavoces de una compañía muy popular. Supongo que se pretende decir que la compañía emprenderá acciones legales contra los vándalos y los descuidados. Pero como hablar así suena demasiado serio, y al cliente es preferible no molestarle demasiado, salvo cuando hay que venderle algo, es natural que los expertos en marketing hayan buscado otra manera, más fina, para contar las cosas. Se dirá que en ese anuncio no hay más que una mala traducción del inglés. No, no lo es. Traducir es pasar de un idioma a otro, con el inevitable margen de error que eso supone. Pero pasar del inglés a un idioma inexistente, no es traducir. Entiendo que la culpa no es de la locutora de la cuña pregrabada -la voz, por descontado, es femenina- por más que su acento sea indefinido y su entonación improbable. Tampoco de los tripulantes, que vienen de cualquier lado y hablan cualquier cosa. O mejor dicho, hablan esa lengua especial que se utiliza en los sitios de paso y que va pareciéndose, cada vez más, al esperanto, el idioma mitológico que todos los que no manejamos con soltura las lenguas extranjeras quisiéramos hablar en determinadas situaciones. Es probablemente también el idioma de las escuelas (llamadas) bilingües cuando se les pide a los maestros que transmitan -vehiculen- los conocimientos y las (llamadas) habilidades en una lengua que no es la suya, y que seguramente no han escuchado lo suficiente. Lo digo por el inglés, porque no quiero meterme en el jardín de las nacionalidades. 
No hay nada raro, ni nada malo en todo esto, salvo porque, mientras vayan así las cosas, es difícil que los niños descubran el respeto por la palabra hablada. Para ellos, la lengua es un vehículo. Por supuesto, no se le puede exigir a las compañías aéreas el cultivo de la lengua, pero sí a las instituciones educativas. Por ahora, lo que está claro es que algo ha fallado en la educación de las miles de personas que se suben cada día a esos aviones y no protestan cuando oyen decir «prosecución». Porque si la gente se quejara, es seguro que la cinta la habrían cambiado. Y no me digan que todo esto es no es más que un ataque de purismo. El adiestramiento del oído a los matices de las lenguas viene antes que otras muchas cosas que es necesario aprender. Luego, si no han perdido aún la paciencia, podremos ponernos a hablar de lo mal o bien que va la escuela, y de lo importante que es la formación para salir del paro.

jueves, 14 de octubre de 2010

CIUDADANOS SIN COMPLEJOS: Un día inolvidable

CARLOS ROVIRA




En honor a los mineros chilenos rescatados hoy
Bienvenidos de nuevo

Convocan el primer campeonato nacional de siesta

EL JUEVES

El evento tendrá lugar entre el 14 y el 23 de octubre en Madrid, con ocho rondas de siesta al día de 12:00 a 19:00. Un médico comprobará que los participantes duermen y durante cuánto tiempo. El ganador se lleva 1.000 euros. 

EL MUNDO.

FACHAS EN EL DESFILE

ÁNGEL SORIA



El Boletín Oficial del Estado Zapatético en sus dos versiones subvencionadas: PRISA y LA SEXTA, han abierto sus ediciones con la versión oficial posterior del Gobierno y la PSOE. Así, para la PSOE auténtica -no la marca blanca, que aún no se ha manifestado- los ciudadanos que abuchearon, pitaron y pidieron la dimisión de Zapatero eran poco menos que un comando facha organizado por la derechona y, seguramente, por Aznar y el trío de las Azores.
 
Doña Carme Chacón, ministra de la mili, ha anunciado “que el Gobierno va a convocar a todos los grupos parlamentarios para consensuar un protocolo de celebración de la Fiesta Nacional y así evitar los abucheos a Zapatero”. No al presidente de gobierno en el próximo desfile; no. A Zapatero. O sea, que en lo que queda de España no hemos conseguido un solo consenso a lo largo de dos legislaturas y ahora vamos a llegar a un consenso para evitar que Zapatero tenga que oír las quejas de sus sufridos paganos. ¿Cómo piensas evitarlo, Carme?. Yo tengo una idea. En primer lugar se construye una urna de metacrilato y se la dota de un cochecillo que vaya tirando de ella; algo así como el papa-móvil, pero que se podría llamar el Zapa-movil. A continuación se dota a la ciudadanía de un carné anti-facha, que han de enseñar el día del desfile del año próximo. Quien no lo posea será detenido y llevado a las Chafarinas a un Gulag que se construirá al efecto y en el que se leerán discursos las veinticuatro horas del día de Pepe Bono y de Rosa Díez. En tercer lugar, y caso de que alguno se haya escapado, se dotará la mejor tirador de la legión de balas dum-dum para que dispare a quien ose chiflar o gritar a monseñor Zapatero. Como puedes comprobar, Carme, esto es solo una idea; seguro que el resto de españoles tiene otras muchas para evitar este escarnio.
Don Pepiño White, con gafas o sin ellas, sí observó a los fachas “Estamos acostumbrados a que la derecha extrema no respete nada ni siquiera el homenaje a los muertos”. ¿A qué muertos te refieres, Pepiño? ¿A los de tu memoria histriónica? ¿A los que queréis desenterrar del Valle de los Caídos? ¿O quizás te refieres a Lasa y Zabala?.
 
Sin embargo quien se lleva la palma es la aspirante-trampa a primogénita de la Comunidad de Madrid, Doña Trinidad Jiménez, más conocida como Trini Puede. Dice doña Trini que ella no lo vio, pero asegura que eran “colectivos organizados”. Vamos, que lo que quiso decir era “Yo, como siempre, estaba en las nubes, pero dice mi partido que eran fachas organizados”. Don Pepe Bono, alias el aspirina, por la cantidad de propiedades que posee, dice que “el día de la fiesta nacional se insulta al presidente de modo vergonzoso y descarado". El día de la fiesta nacional, Pepito, lo único vergonzoso y descarado, además de injusto y preconcebido, fue el desplante de Zapatero cuando no levantó su ilustre culo al paso de la bandera de un país aliado que había sido invitado al desfile.
 
Pero abundando les diría que el único colectivo (repasa, Trini, el significado en el DRAE, del palabro) que pitó a Zapatero con ahínco fueron los liberados sindicales en la plaza de toros días antes de la mal llamada huelga general; que los únicos que se tenían lazos profesionales, laborales, etc. -según dice el DRAE- eran los sindicalistas y huelguistas que gritaron durante todo el día “Zapatero dimisión”. ¡Que diferencia de trato a aquellos que lo gritan durante una huelga y los que lo hacen en el desfile!. Los unos honrados trabajadores que sufren la maldad de la banca mundial y el gasto suntuario de Ruiz Gallardón y los otros fachas de la derecha extrema. Pues vale, para vosotros la perra gorda.
 
¿Para cuando, Carme, medidas para acallar a los filoterroristas que se manifiestan llamando Estado asesino y acusando falazmente de torturas a la Policía y a la Guardia Civil? ¿Para cuando el desmantelamiento de los ayuntamientos que tienen entre sus concejales a terroristas? ¿Son, señores ministros y voceros socialistas, fachas estos personajes?
 
No estuve en el desfile, aunque fui testigo por televisión y radio de los abucheos al presidente del gobierno. Y no fui al desfile porque ya me tocó desfilar dos veces durante la mili y tengo llena la cartilla de asistencia, pero les aseguro que si en algo me identifico con lo ocurrido ayer en la parada militar fue, precisamente, esos abucheos y esos pitidos. Ahora, podéis llamarme facha, pero mientras tanto, ¡Zapatero dimisión!. Piiiiiiit.

CODA: Otro que tal anda, es Celestino Corbacho, quien dice dejar su cargo con la "satisfacción" de que durante su mandato España haya tenido el "mayor el porcentaje de protección social" de la historia. Es decir, el mayor número de parados de la historia de España. ¿Que, Zapatero, nos dejas pitar a este zangano, o también vais a blindarle?

lunes, 11 de octubre de 2010

Torre de arena

ÁNGEL SORIA



En su lucha quijotesca contra los intereses que la conspiración judeo-masónica ha organizado entre la prensa mundial para evitar que el Partido Socialista de Rosa Díez aparezca en los medios, este fin de semana pontonero está resultando muy favorable para la Cosa Fucsia. Por una lado tenemos en el colorín de Pedro Jota calvorota a la ex-Gilda desparramá vestida ahora con una pequeña túnica a la que Maleni califica como de taparrabos a lo Jane, la tronca de Tarzán, y que bien pudiera ser una versión de diseño audaz que Ion Fiz -que más que de modisto, tiene nombre de spray antimosquitos- ha hecho de aquel “Desde Santurce a Bilbao, vengo por toda la orilla, con la falda remangada luciendo la pantorrilla”. De aquella Agustina de Aragón a esta vestal vetusta van tan solo dos años. ¡Lo que el Photoshop ha unido, que no lo separe el hombre!.
 
En paralelo, informa La Gaceta, que seis sindicalistas aumentan su patrimonio tras entrar en UPyD. Nos cuenta el diario de Intereconomía -muy a su aire, eso sí- a qué dedica el sindicalista Fabo -liberado de la Federación de Enseñanza por CC.OO, y miembro del consejo de redacción de la revista T.E, también de CC.OO.- el tiempo libre, que cantaba José Luis Perales. Y es que veinticuatro horas, bien distribuidas, dan para mucho. Dice el diario que se ha comprado un piso de casi 200 metros cuadrados en Amara. Si no fuera un delito empadronar afiliados de otras zonas casa ajena para las elecciones autonómicas, aquí si que cabrían afiliados de bóbilis-bóbilis. Aunque, claro, al ser esto un delito nunca se les pasaría por la cabeza a ninguno de los dirigentes del partiduco llevarlo a cabo. En estas cosas UPyD, que es el gran órgano regenerador de la Democracia y tal y tal, ha demostrado ser muy serio y muy cumplidor de la Ley y no como el resto de partidos que hace este tipo de chanchullos y otros aún peores. ¡Hasta ahí podríamos llegar!.
 
Y en provincias, que es como se decía antes a las cosas que pasaban en las comunidades autónomas distintas de la de Madrid, el Diario de León informa que el profesor Sosa Wagner -liberado de ir a la Universidad vía Parlamento Europeo- se ha borrado de la Comisión de la Energía que tenía que estudiar las ayudas al carbón para España. Al parecer, y siempre según el diario, “en cuanto supo que el reglamento iba a ser debatido en la comisión solicitó ser él el ponente porque era un tema de León que le interesaba”. Esto es lo que Redundancias apuntó en el Focus de Valladolid “defenderemos aquello que sea lo mejor para el conjunto de los ciudadanos, no aquello que nos toque por ser de esta u otra ciudad o territorio”. Ya vemos cómo los afiliados al engendro coinciden en sus posturas. El caso es que el profesor liberado, renunció sin explicaciones en favor de un parlamentario verde que se muestra contrario a las ayudas al carbón y al mantenimiento de los empleos leoneses. El caso es que al profesor, según el PSOE auténtico, el PSOE renovado -o sea el PSOE de Rosa Díez- le ha prohibido ser el ponente en la comisión y mucho menos ser defensor de las ayudas al carbón para sus paisanos leoneses. Lo dicho, un ejemplo de coherencia entre afiliados.
 
¿Y Martínez no sale en los papeles?. Pues no. Martínez es de esos políticos que siempre están en el candelero pero que no se presentarán en la vida al refrendo de su poltrona. Apareció en Valencia, pero nada. Los valencianos son muy avisados y en cuanto creen que algo o alguien les puede incordiar le devuelven a su ciudad para que se vaya enterando lo que vale un par de horchatas. Esto lo explica muy bien Gorriarán y yo creo que lo dice por Martinez. Veamos. “Estemos atentos a si quienes hablan de paracaidistas de lo alto que descienden hacia las bases no son en realidad, como es de temer, parasubidistas que conciben la política como una cucaña mediante la que auparse a las instituciones abordables a través de cualquier partido, de modo que se realice felizmente el quítate tú para ponerme yo...”. El caso es que Gorriarán habla de paracaidismo que es como se llama al caso de que Martínez se presente por Valencia siendo natural de San Sebastián y residente en Madrid. Y es que, ¡cómo conoce Gorriarán a Martínez!, como si lo hubiera parido.
 
Desde entonces Martínez es de la opinión que es mejor estar de perfil por si se escapa algún gañafón y te descose la taleguilla. Martínez, de haber sido aficionado a la tauromaquia, hubiera preferido el puesto de apoderado que el de matador. A estos hay veces que les pilla el toro y sufren cogidas. Presidente tampoco que la gente se los toma a chufla y los pita cuando no dan orejas y banderillero o picador, ni pensar, que sufren riesgos y además, les manda todo Dios. ¡Martínez!, llévalo al sol. ¡Martínez!, cuádrame er bisho frente al chiquero... y claro, Martínez va y dice aquello de que quien quiera peces que se moje el culo. Lo suyo, ya digo, es el apoderamiento. Que es donde se maneja y se deciden las cosas importantes. 
 
El caso es que ya vienen los papeles con información suficiente de la marca blanca socialista. Ahora solo falta que acierten con los candidatos. Aunque leo un pequeño resumen que plazaeme incluye en su blog hoy. Un resumen de José Luis NP de las perlas encontradas en un ladrillo de 119 minutos sobre la presentación de los candidatos -¿candidatos vendrá de cándido?- a las primarias -¿primarias vendrá de primos?-. Destacan las intervenciones de Baeza Roujano “Yo voy a estar disponible para vosotros 7 días a la semana, 24 horas al día. He habilitado un teléfono, donde me podéis llamar de 20:00h a 21:30h”. No creo que a este le pongan en el grupo de economía. Para él una hora y media diarias son veinticuatro al día. Y como si se tratara de Redundancias, redunda: “Que la dirección tenga claro que yo me voy a ceñir a pies juntillas a lo que diga el partido”. Ahí, campeón; con criterio. ¿Esto es a lo que se refería la del phoroshop cuando decía aquello de que no quieren candidatos sin criterio sino críticos? Acaba contestando a la pregunta de cuál va a ser su discurso. Dice “Yo no tengo discurso propio; yo estoy en línea con las líneas de nuestro partido: lo que se ha aprobado ya y lo que se está a punto de aprobar”. Sea lo que sea. Espero que les den a cada uno una boina magenta para que la cojan entre las manos y agachando la cabeza, como si fueran guionistas de cortos, se presenten ante la jefatura a rendir cuentas diciendo “si bwana”.
 
Candidato Luis de Velasco, “Por supuesto, tenemos un programa, que es el programa que se apruebe en su momento”. Otro con iniciativa y sentido de la responsabilidad.
 
Candidato David Martín Marero, “Si alguien viola y mata a una niña, y no va a la cárcel, se le pueden poner multas para que no se vaya de rositas”. Con dos cojones. Y si se demuestra que es insolvente se le afilia a UPyD que eso si que es un castigo ejemplar. Remata: “Si soy Presidente de la Asamblea de Madrid, todos los poderes de la SGAE se acabaron”. Pero vamos a ver, cerebro. ¿Tú te presentas a presidir la Comunidad o la Asamblea de Madrid?. ¿O es que ese puesto ya está concedido y tú solo aspiras al de presidente de la Asamblea. Hay que joderse, no sabe ni a qué se ha presentado. ¿Cómo pensará aquí, el ilustre jurista, acabar con los poderes de la SGAE?. Ardo en deseos de conocerlo. ¡Lástima que no va a salir ni de bedel!. Lo que se pierde el mundo del humor con esta derrota.
 
Candidato Martín Pérez, “Apenas empecé la carrera de Telecomunicaciones. Ese sería mi curriculum académico”. “Rosa Díez no tiene apenas curriculum académico”. Vaya, alguno ha sido sincero casi del todo, porque se podía haber ahorrado el apenas. Este reconoce que lo que ansía es parecerse a su Diosa. Pues nada, chico, ¿para qué estudiar una carrera?, mejor saca unas oposiciones de telefonista. Con eso ya tienes el camino hecho... para qué estudiar para teleco ¿o en tu caso es para teleñeco?
Y una cosa común que da idea del tipo de afiliados: Todos van a cumplir y hacer cumplir el programa que salga del partido. ¡Da igual si es justo o injusto, progresista, conservador o transversal!. Asumible o inasumible. El que salga. Esto en la vida civil se llama gente bien mandada. Cantaba Marifé de Triana un coplazo titulado “Torre de arena” que decía:

Torre de arena
que mi cariño supo labrar.
Torre de arena
donde mi vida quise encerrar.
Noche sin luna,
río sin agua, flor sin olor...
Todo es mentira, todo es quimera,
todo es delirio de mi dolor.

Pues esto es lo que va a pasar con el Partido Socialista de Rosa Díez, que en su castillo de arena va a querer encerrar las filias de sus afiliados pero al ser su torre de arena se vendrá abajo pues la noche sin luna, el río sin agua, la flor sin olor, el partido sin ideología... Todo es mentira, todo es quimera, todo es delirio de su dolor. Gora Marifé.