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viernes, 20 de enero de 2012

Las viñetas de Rovira: "El Captcha del caso"

* El dibujante autoriza la libre difusión de estas viñetas. Haz clic sobre la imagen para guardarla en tamaño completo.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Las viñetas de Rovira: "Campaña Electomal"

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sábado, 22 de octubre de 2011

El mayordomo del faraón



ÁNGEL SORIA.- Según cuenta El Confidencial, el Ayuntamiento de Madrid paga a su faraón Ruiz Gallardón, la nada despreciable cifra de 3.150 euros al mes por los servicios de un mayordomo. Dice el diario que el faraón de Cibeles tiene un “mayordomo particular”. Bueno estaría que el servicio de mayordomos fuera o fuese en cooperativa con otros señoritos. ¿Dónde se ha visto que Lord Pampelomousse, del Condado de Darlington Hall, comparta mayordomo con Mss. Landsbury del Condado de Wildford?. La gente elegante, pudiente y con mucho ceremonial tiene mayordomo en exclusiva, lo mismo que las putas de meublé tienen un perrito yorkshire, que no comparten con el común de los mortales. ¡Faltaría plus!.

El mayordomo del faraón –recuerden mis lectores que la palabra faraón deriva de Per-aa que significa “casa grande”- dedica la jornada laboral a servir a su señor el café y la comida cuando la Divinidad desayuna o almuerza –los ricos nunca comen, sino que almuerzan- en la Pirámide de Cibeles.

Al parecer, y según cuenta El Confidencial, la Divinidad fichó al mayordomo que trabajaba de maitrê en el Asador Donostiarra, templo más futbolístico que gastronómico de la zona norte de Madrid. Yo tengo para mí, que el fichaje debió realizarse mientras el faraón comprobaba, in situ, cómo se erigía el monumento dorado que, cuando cetro fálico, adorna el eje de la Plaza de Castilla. Uno de mis más conspicuos lectores le tiene puesto mote al monumento. Lo llama “el cipote de Gallardón”, en referencia al de Archidona que nos dejó cantado y contado don Camilo, el de los tres premios.

Manolo, le habría dicho el faraón al heredero del polígono Cobo-Calleja, di que me envuelvan al maitrê que me lo llevo para Correos. Y el anciano maitrê, sin apenas tiempo de despedirse de sus compañeros, como Kunta-Kinte, fue traspasado a la nómina del ayuntamiento.

Ahora, con la jubilación del mayordomo Ramón, el faraón ha contratado a Antonio Jesús, que tiene nombre de mentalista de programa de humor. Este Antonio Jesús ya no es la imagen viva de aquellos mayordomos que tan bien caracterizó Anthony Hopkins en “Lo que queda de día”. Es más joven, elegante y atractivo que el viejo Ramón. El joven mayordomo es aseado y con planta de neogeneracionista de Génova. Como los nuevos tiempos hacen desmerecer el título de mayordomo, y con la pirámide municipal alquilada al torero Cayetano para los anuncios de agua de colonia, al empleo de Antonio Jesús se le denomina “responsable de asistencia ceremonial” y tiene entre sus obligaciones contractuales –siempre según El Confidencial- además de servir desayunos y almuerzos, ser discreto.

Los socialistas, que en su puñetera vida han tenido mayordomo, están que trinan. Noelia Martínez dice que el responsable de asistencia ceremonial también se dedica a espantarle al faraón los paseantes que pudieran encontrarse por los pasillos. Yo creo que la concejal Noelia se ha pasado. Es posible que lo que haga Antonio Jesús es avisar del paso del faraón para que los funcionarios y las visitas hagan la reverencial genuflexión al paso de la Divinidad. ¡Es que estos socialistas son de envidiosos! 

- ¿Verdad, Manolo?.

- Envidiosos y tiñosos, como buenos pobres, Atún con Jamón.

- Que es Tutanjamón, Manolo. No atún con jamón.

- ¡Huy!, perdona alcalde. Es que cuando veo a Antonio Jesús se me vienen a las mientes los canapés que nos sirve con el vermucito....

- David Ortega, el concejal fucsia, también le ha afeado al faraón estos gastos suntuarios –aquí, quizás, hubiera venido mejor el epíteto santuario que el de suntuario- y dice que Antonio Jesús “ni tan siquiera es funcionario”. Estaría bueno que, desde el ayuntamiento, se hubiera convocado un casting o apartado para seleccionar un mayordomo.

- ¡Desde luego, Manolo! Mira que son ganas de tocar las narices.

- Esto ha tenido que ser cosa de Esperanza, alcalde. Que te tiene envidia. No ves que ella no tiene mayordomo en su palacio.

- ¿Tu crees que no lo tiene?

- ¡Qué lo ha de tener!. Cualquier día se le cuela en casa uno de esos indignantes y verás el susto que la dan.

- Indignados, Manolo. Indignados.

- Da lo mismo, Alcalde.

- Pues igual tienes razón, Manolo.

- ¡No la de tener!. Por estas que son cruces.

- ¡Antonio Jesús!

- ¿Un mojito? ¿Un tinto de verano?

- Deja; deja. Te vas a acercar a Sol y contratas a dos perroflautas que sean seguidores del Real Madrid. Les sirves cuatro gintonics de la botella de abajo ¿eh? que la de arriba es la buena. Cuando estén borrachos te los traes aquí. Se me está ocurriendo una putada...

sábado, 15 de octubre de 2011

Liberación de empleos en la CAM





ÁNGEL SORIA.- Las relaciones laborales entre empleados y empleadores han sido, desde antiguo, motivo de desencuentro en el mundo laboral. No me refiero a los acuerdos económicos tan solo, sino a las condiciones en que los trabajadores han de realizar su trabajo. La prevención de riesgos laborales, la duración de la jornada, los períodos de descanso, etc. Ya en la antiguedad se producían fricciones. Véase el cabrero monumental que Judá Ben-Hur mostró a Messala tras la finalización de su contrato laboral en la galera Quinto Arrio Queen. Que si el agua de los remeros no estaba fría, que si el encargado de espantar las moscas no era muy diestro con el látigo, etc. Messala no entendía que los convenios están regulados por el Senado de Roma y que si Ben-Hur acudía a Ugeterum no era por un motivo personal, sino que era el representante de los remeros. Messala se lo tomó a mal y mandó prender a la madre y a la hermana de Judá. Lo demás ya lo conocen ustedes. Ben-Hur acudió a entrevistase con Messala y le echó en cara esta forma de actuar. Con las veces que mi madre te preparó el garum después de volver de copas por el Circo Máximo, que con las veces que hemos jugado en los columpiums... ¿y Messala qué?. Pues Messala le acusó de ingrato. Tendrías un agua tibia; sí. El látigo os golpearía alguna que otra vez sin querer; pero ¡y el mundo que has visto! ¿eso no vale?. ¿Así me pagas los cruceros que has realizado?. Luego le explicaría que, veinte centurias después, los pobladores de la Iberia vivirían del turismo y que, si continuaba con esa actitud no pasaría, en la vida, de ser un chofer de cuadriga.

Esta premonición de Messala está a punto de cumplirse en la capital de la Iberia. No ya en lo relativo al turismo, sino en el comerio. Y es que la Cónsul madrileña, doña Esperanza Aguirre ha pergeñado una idea para relanzar el comercio en Madrid. Barra libre de apertura para una parte del comercio. Concretamente para las tiendas y negocios pequeños. Este relanzamiento en el comercio ya lo llevó a cabo su compañero Nacho Uriarte con el bebercio y así le fue. Pensarán ustedes que una presidenta autonómica tan liberal y tan preparada, capaz de auspiciar un bachillerato de excelencia, crearía puestos de trabajo tipo I+d+i... pues no. La idea es colocar a la juventud más preparada y más capacitada intelectualmente de la historia de España como dependientes en el gran bazar chino en que se va a convertir el comercio madrileño.

A partir de la entrada en vigor de esta liberalización los contratos laborales sufrirán cambios significativos. Los horarios y otras condiciones laborales cambiarán con la liberalización. Sí, dirán ustedes como ya hacen algunos liberales, que se crearán puestos de trabajo y los jóvenes tendrán un salario, pero ¿qué condiciones serán esas y qué salario lo acompañarán?. Pongamos el ejemplo de un negocio familiar o de un empresario autónomo: una zapatería. ¿De verdad creen ustedes que la zapatería "La horma", caso de que existiera o existiese, abrirá por las noches en Moratalaz para que los turistas compren zapatos?. Desde luego que no. La zapatería "La horma" estará abierta de 8 de la mañana a 10 de la noche y los turnos de los empleados se alargarán convenientemente dificultando, aún más si cabe, la conciliación de la vida laboral y familiar. Más descanso a la hora de comer y más prolongación a la hora de salir. Eso es lo que les espera. Pero turistas, lo que se dice guiris en la tienda comprando alpargatas y zuecos, ni uno.

Claro es que, a lo mejor, nuestra presidenta ha fijado sus ojos en los comercios chinos que proliferan en la capital del reino. No hay que desdeñar que haya sido así pues en los alrededores de su residencia han florecido como amapolas en primavera. Panaderías, tiendas de chuches, locales que, como el Corte Inglés, vende de todo en tan solo cuatro metros cuadrados. Dependientes que no se sabe si son los propios dueños u otros ciudadanos chinos hacinados entre las mercaderías. Niños menores correteando por la tienda, sin ningún tipo de escolarización, bebés somnolientos tomando el biberón mientras te venden la barra de pan... Empleos de calidad. 


El ejemplo más claro de que esta liberalización no va a traer más que una ruina en las condiciones laborales de los empleados la tenemos en las grandes superficies. Cualquiera que conozca a un trabajador de estos centros puede comprobar cómo los domingos y festivos en que el centro abre se cubren con dobles turnos que, eso sí, están fenomenalmente pagados como horas extraordinarias o trabajos extra; detrayendo del propio trabajador y de sus familiares el escaso tiempo libre del que les corresponde. No les quepa la menor duda de que esta liberalización será del agrado del pequeño empresario madrileño. También será del agrado de los múltiples randas que pululan por la ciudad. Ya tuvieron que cerrarse esos centros que abrían las veinticuatro horas del día y que los choros llamaban "el cajero automático", pues tenían todo el día para perpetrar sus atracos.

Ahora bien, que si lo que pretende doña Esperanza, con esto tan bonito de la globalización, es que todos los madrileños nos convirtamos en dependientes de bazares chinos (de hecho ya existe en Madrid un pueblo llamado Ching-Chón) lo menos que podría hacer es que la CAM subvenciones la operación de estética para rasgarnos los ojos. Yo, por si acaso, prefiero como decía Messala, estar empleado en el Polígono Cobo-Calleja de Fuenlabrada. Así, como Juda Ben-Hur, al menos viajo y veo mundo.

#15O: El malestar general pone en jaque a la clase política mundial

Foto vista en www.juventudsinfuturo.net
"Cuando la lucha de un hombre comienza dentro de sí, ese hombre vale algo"
AURORA FERRER.- En un tiempo en el que ser político goza con menos reputación que ejercer de prostituta, se contextualizan las movilizaciones del 15 de octubre y precursoras. El mundo está que arde, y todo se debe a gente tan inepta como los políticos, ejecutivos y banqueros que, agazapados como los cuervos bajo las sombrillas gubernamentales, han convertido nuestros países en chiringuitos clientelares en el que ellos gozan de más derechos que el resto.

No contentos con esto y con potenciar el peligroso ombliguismo egoísta de Occidente, este conjunto de lobbys, bobbys, o como quiera que se hagan llamar en su estúpido y vacío argot, se han apropiado de nuestra sociedad convirtiéndola en la propia megaestructura de su organización corrupta. Han endeudado al ciudadano, a través de acciones fraudulentas, con el único fin de llenarse los bolsillos (véase hipótecas basura y sucedáneos). Se ha acudido al rescate de los bancos, permitiendo una ilegítima actuación de éstos y dando a los grandes financieros el gran queso: que se llenen los bolsillos con sueldos desorbitados que proceden de bancos de dinero público. Se ha concedido a los políticos la oportunidad de seguir en el cargo aún todas las pruebas demuestren que debieran estar en la cárcel con una bola atada al tobillo. Ese es el mundo que nos han dado, pero a ninguno, todavía, se le ha caído la cara de vergüenza. Y muchos, como algunos de los que pueden estar leyendo esto, aún no se han levantado indignados de su butaca.

Pero no todo queda en eso, la pésima representación política de la que somos víctimas, se esfuerza cada día en realizar discursos vacíos de contenido y llenos de crispación en los sillones de nuestros congresos y parlamentos. Una silla pública que todos pagamos y que parece que nos da un poco de pereza vigilar si eso nos roba un solo minuto al día. Somos así: hemos sido abstraídos por el hedor del político y nos hemos convertido en anticomunaristas que preferimos darle la razón a un lerdo ladrón porque sale en la tele y tiene más popularidad que nuestro vecino de al lado, que lleva rastas y se queja del sistema.

Estoy de acuerdo también, en que el mensaje de anticapitalismo que se pronuncia tanto en las manifestaciones adheridas al #15M, me parece una chorrada bastante hipócrita que nos desprestigia más que ayudarnos. Todos somos capitalistas (piensa en tu forma de vida), y eso no debiera ser una cuestión negativa por razones de raciocinio puro. Otra cosa diferente, es el mundo capitalista que el conjunto de bobbies ha preparado con sumo mal gusto. Somos presos del diseño de un capitalismo interesado que gira alrededor de un grupo reducido de poderosos, pero eso no significa que el capitalismo sea negativo, ni mucho menos. Uno de los problemas, es que como una vez me dijo mi querido profesor Andrea Greppi, el capitalismo no se lleva bien con la democracia. La democracia es uno de los sistemas políticos más fáciles de corromper, y las nuestras están tan corruptas que, empezar de cero, parece una misión imposible y casi improbable. De ahí, supongo, que tanto escéptico se quede en el sofá y no asista a las movilizaciones ¿cambio? y... ¿cómo?. A mí lo único que se me ocurre es un puñetazo en la mesa al estilo islandés, pues la única forma de cortar un problema, en este caso, la ineficacia descarada de los representantes que hemos elegido, es de raíz. Si tenemos el derecho de ponerles ahí, tenemos el derecho de quitarles... y no con unas elecciones más icónicas que reales y absurdamente representativas. Si el que manda es el pueblo, como dice nuestra maltratada y apaleada Constitución, el pueblo debiera tener vías con las que cortar esta peligrosa situación que nos está llevando a todos a la ruina y de la que ya sabemos quienes son los máximos culpables. Solo tienes que militar un par de años en un partido para ver la cantidad de malas artes que se mueven al minuto (lo digo por experiencia propia). No se trata de elegir entre el malo y el peor, si no de ponerles a todos de patitas en la calle. Fus fus, adiós y portazo, eso es el cambio.

Hoy, de Tahrir a Wall Street,  el malestar ciudadano será protagonista en gran parte del mundo. 951 ciudades de 82 países (de momento), concentraremos nuestras fuerzas por decir una vez más "Basta". Un basta que ya sabemos que no causará el menor rubor de mejillas de nuestros mandatarios, pero que nos quedaremos muy agustito sacándolo mundialmente de paseo. La clase política demostrará, mientras tanto, lo único que sabe hacer: nada. Mirarán a otro lado y seguirán fomentando la ruptura entre la sociedad y su gobierno. Les hemos descubierto y no les interesa, para nada, escuchar nuestros reclamos.

Si bien los motivos de las manifestaciones en cada punto del planeta pudieran parecer tener motivos totalmente dispares, todos ellos se encuentran reunidos en uno solo: sabemos quienes son los culpables y les queremos fuera. Un único mensaje que viene como agua de mayo para el movimiento #15M en el que tantos han querido meter mano, que han ido malogrando su imagen, con la inestimable ayuda de gobiernos y fuerzas de seguridad, para que perdiera fuelle y el movimiento se perdiera entre la frustración ciudadana. Por supuesto, a todo este circo obsesionado con acallar la voz del pueblo, gobernador legítimo de su país, no le han faltado los palmeros habituales: la derecha obscena, que al ritmo de Losantos o Intereconomía, han bailado el baile teledirigido del robot. Ellos, los primeros crispadores agotadores que tanto se quejan y que nada hacen más que echar un voto que saben de antemano y que hace tiempo que no piensan ¿para qué hacerlo? Yo sin mi pin en la chaqueta no soy nadie.

Y eso, señores, es nuestra comunidad. Se forma de buitres, capillitas, estafadores, políticos de tres al cuarto y palmeros, que aún hoy, hay que explicarles porque estamos indignados y salimos a la calle, mientras ellos siguen anclados en una sociedad que ya no existe, en la que conviven en su nube, en algunos casos con apoyo incluso del Opus Dei, totalmente alejada de la sociedad real y, por supuesto, del más mínimo raciocinio. A vosotros y a los buitres solo deciros una cosa: no os agarréis tanto a la poltrona porque os queda poco tiempo: vamos a haceros una oferta que no podréis rechazar. Hoy más que nunca, hagamos una reverencia ante la existencia de las redes sociales que han permitido semejante acción globar de unir a todos los ciudadanos bajo un mismo mensaje.

¿Y tú? ¿Eres de los que se quejan o de los que tragan? Pues eso... te esperamos en el hastag de Twitter #15Oready y en #yosalgo15O y en las calles de todo el mundo. Mientras tanto... inspírate, como bien han dicho varios sociólogos: estamos viviendo "un acontecimiento en mayúsculas".